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El “aire” sonoro y diverso de Elso Tumbay

La voz frenética y electrizante de Carolina Sotomayor es una de las cartas de presentación de este quinteto de formación original que destacó por una impronta sonora variopinta, siendo el rock fusión su matriz. Con un amplio despliegue escénico y visual, la apuesta musical se fue complementando con violín y acordeón, dándole a la banda un sello propio y rockero.

Elso Tumbay sería el nombre de un poeta hindú, según cuentan los mismos integrantes de la agrupación. Conjunto que en su formación estaba compuesto por Cristián Schmidt en guitarra y teclado, Ignacio Frías en batería, Diego Fontecilla en violín, Eduardo Lira en bajo y, por supuesto, por la inconfundible voz de Carolina Sotomayor.

Entre sus influencias destacan insignes del rock como los clásicos Led Zeppelin y los californianos Jane’s Addiction, claros ejemplos de lo variopinto que atraviesa el estilo singular de Elso Tumbay. Rock, pop y folclore son los géneros musicales que se perfilan en sus producciones, haciendo que su sonoridad se resista a una etiqueta única. Y es que más allá de las clasificaciones genéricas o de disquerías, logran componer un sonido que los vuelve muy originales, llegando incluso, a incursionar en la electrónica y la ópera, tal como ocurre en su segundo álbum, titulado Niño planta.

Tres discos de estudio sintetizan la carrera de Elso Tumbay: placa homónima en 1997, Niño planta de 2004 y Arbólica de 2008. Todos trabajos que transitan por experiencias sonoras distintas y con grados de experimentación que los concierten a cada uno en un disco único de la banda.

Pero fue, sin duda, su primera placa la que los posicionó en radios y canales de televisión, gracias a su single Aire. Su más recordado hit contó con un videoclip que se filmó en la playa de Quintay y playa Virgen, además del desierto florido, en donde los integrantes de la banda corrían por la arena con los rostros pintados. Una canción que expresa lo colorido y diverso de la sonoridad del conjunto. Lucho Estrujo y Subí fueron los otros sencillos promocionales del disco editado por el mítico sello Fusión del destacado mánager nacional Carlos Fonseca. 

Este largaduración no sólo significó el debut, sino que también una especie de disco manifiesto en donde exhibieron la amalgama sonora entre rock progresivo, folclor, fusión y pop.

A pesar de los buenos años y la notoriedad mediática del grupo y después de una extensa gira por el sur de Chile junto a la banda Fruto Prohibido, las salidas del guitarrista Schmidt y de la vocalista Sotomayor, marcaron un receso indefinido que duró hasta el lanzamiento de Niño planta en 2004, un álbum mucho más cargado al pop y de una experimentación con la electrónica y la ópera.           

Las intermitencias y pausas mantuvieron en vilo la continuidad del grupo, desapareciendo lentamente de escena, hasta que en 2008 regresan con un nuevo trabajo discográfico, titulado Arbólica, una producción que retomaba la senda inicial de su álbum debut. Lanzamiento que sirvió para reunir a la banda con nuevas presentaciones en vivo. Etapa, además, en donde se incorporó Sebastián González en guitarra, el retorno de Schmidt y Fontecilla como invitados, junto a la voz de Carola Sotomayor que por esos años estaba trabajando en programas humorísticos de televisión, como la Sociedad de Comediantes Anónimos (SCA) que pasaban en la señal de cable Canal Vía X.

Tras dos años de vigencia, volverían a pausar su carrera de manera indefinida, coronando el desenlace con una Antologías 1970-2010 -publicada en 2010- que reunió todas sus grabaciones y algunas rarezas.

En 2001, Elso Tumbay volvería a respirar en la escena musical con una noticia que muchos fanáticos esperaban. Se trató de la redición de su discografía por el sello Beast Discos en formato digital, la cual implicó una reactualización del grupo tan recordado y popular de a fines de los ‘90. 

 

Fuente imagen: https://zumbido.cl/

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