Músico de cámara, pianista y académico. Sus composiciones incursionaron en la escena docta y experimental, llegando incluso a componer piezas incidentales y para teatro. Su veta docente lo llevó a trabajar en el Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, formando generaciones de músicos por más de cuatro décadas.
Foxtrot, milongas, cuecas, corridos, guarachas, tangos, tonadas, boleros, son parte de la diversidad de géneros por los que incursionó este memorable músico nacional al son de una voz profunda e inmortal, henchida de sentimiento y acompañada de arpa y guitarras.
Ligado principalmente a la formación de Los Wawancó, a cargo de su dirección, este guitarrista oriundo de la ciudad sureña de Puerto Montt, fue uno de los pilares de la nueva sonoridad que popularizó a la cumbia, hasta ese entonces ligada al folclore de la costa colombiana, llevándola a múltiples escenarios a lo largo del continente e incluso atravesando el Atlántico, tras alcanzar amplio reconocimiento en Europa.
Ganadora en 2016 del Premio a la Música Nacional Presidente de la República, esta exponente de la tonada, el bolero y el folclor, destacó en su rol de cantante, intérprete y también como actriz.
Formados en 1964, la temprana aparición en importantes radios de la época, como Portales y Minería fueron claves para los inicios de este cuarteto integrado por Víctor Rojas (primera voz).
Voz insigne de la tonada y la cueca. Su timbre vocal quedó inmortalizado en la historia del folclore nacional a través de sus interpretaciones de Fiesta Linda o Ende que te vi, canciones que tras el paso de los años se han vuelto clásicos de música popular del campo chileno.
Canto con desgarro, pasión y alma. Esa es una manera de describir el trabajo musical de uno de los mayores boleristas y referente de la canción cebolla nacional. Su legado es parte del repertorio sonoro de nuestro país, participando en grabaciones con diversos artistas, como Congreso, Javiera Parra y una banda sonora para una película de Raúl Ruiz.
Por Felipe Rodríguez.
Mezclando el español, con dichos populares, modismos, chilenismos, poesía y palabras en inglés, Bello Barrio, de Mauricio Redolés, junto a la banda & Son Ellos Mismos, es un disco publicado originalmente en 1978 y que ya ad portas de cumplir 40 años, se ha transformado en una pieza de colección de la música chilena y la canción protesta de profunda raigambre social y política. Su contenido relata historias urbanas, narraciones callejeras, memorias del autor, un célebre poema de instrucciones futbolísticas dictadas al borde de una cancha de fútbol e íconos de la cultura pop como John Lennon, entre otras temáticas.
Por Felipe Rodríguez.
Repasar los anales de la canción cebolla chilena es viajar al corazón de grandes voces que entonaron con fuerza y pasión, que dieron testimonio del dolor y la nostalgia, el desamor y la desilusión. Las emociones de melodías vinculadas al amor y al llanto, al lamento profundo que deja una sensación amarga y melodramática, es muestra de un sentimentalismo que ha traspasado generaciones y que ha tenido a varios nombres memorables entre sus intérpretes. Uno de ellos es el sanantonino Rosamel Araya, nacido en 1936, quien, desde el vals peruano y el bolero, se erigió como una figura que desde muy joven pudo internacionalizar su carrera.
Prolífico instrumentista, cantautor, compositor y director del sello Cápsula Records, con el cual ha desarrollado la veta de productor en álbumes de Natisú, Florencia Lira y Juan Mateo O´Brien, entre otros. Hizo su debut como solista con El movimiento en 2009; un disco acústico en donde resalta la guitarra melancólica y una atmosfera introspectiva acompañada por violines e instrumentos de vientos que contó con la colaboración de Leo Quinteros (Alamedas) en la producción. Son 13 canciones que exploran el espacio emocional e interno de su autor.