Los Cuatro de Chile a la sombra de la tonada
- 26 DE FEBRERO 2026

Por Felipe Rodríguez.
Formados en 1964, la temprana aparición en importantes radios de la época, como Portales y Minería fueron claves para los inicios de este cuarteto integrado por Víctor Rojas (primera voz), Ronnie Medel (segunda voz, guitarra y bombo), Pascual Rojas (voz y guitarra) y Orlando Muñoz (voz y guitarra). En esas instancias presentaron adaptaciones de clásicos como Yo vendo unos ojos negros y Qué bonita va, junto a la grabación de la tonada propia Entre mar y cordillera para el disco colectivo Chile canta y ríe en Minería en 1965 al alero del extinto sello RCA-Víctor que reunió a varios intérpretes del programa radial del mismo nombre, conducido por René Lagos Farías y que recreaba una peña folclórica en radio Minería. La lista de agrupaciones que componen ese álbum, fueron los Conjuntos Caulacán, Chagual, Lonquimay, Huelén, Colcopiu, Hipódromo de Chile, Marga Marga, Trío Lonqui, Los Montaneros, Dueto Mutrun, Cuarteto de Chile, Grupo Toconao y, por supuesto, Los Cuatro de Chile. Para la misma época tuvieron un espacio televisivo en el programa musical de Canal 13 Ensayando con Los Cuatro de Chile.
La salida de su primera voz, Víctor Rojas, provocó la incorporación de Nelly Luco -esposa del integrante Héctor Mena- quien se acopló de inmediato al grupo, mejoró el sonido con sus timbres vocales y colaboró en la composición de tonadas. Es precisamente en la tonada en donde la agrupación brilló, explorando en la música de raíz y el neofolclor como estilos musicales. Incluso, en los años 60, se les consideró como parte del folclor cultural por su vinculación al teatro y la literatura, éste último, sobre todo, por la musicalización de poemas del vate nacional Óscar Castro. Y es que en este terreno literario alcanzaron amplia notoriedad por una producción que pudo rescatar la profundidad poética y legarla a las nuevas generaciones. Trabajo que fue capaz de popularizar la obra de Castro, recreando imágenes del campo y la ruralidad del valle central a través de una sonoridad y armonía únicas, gracias a los aportes de figuras como el destacado compositor chileno Ariel Arancibia -compositor de La Gotita, interpretada por Gloria Benavides; Dilo Calladito de Cecilia o El patito de Los Huasos Quincheros- en los arreglos y a los hermanos Humberto y Héctor Duvauchelle, éste último relator de La Cantata de Santa María de Iquique de Luis Advis y Quilapayún. De este álbum sobresalieron dos poemas musicalizados en particular: Oración para que no me olvides y Romance de barco y junco, logrando ambos posicionarse en radioemisoras y llamando la atención de importantes músicos argentinos de la época para grabar versiones, tales como Alberto Cortéz y la Orquesta Típica de Alfredo de Angeliz.
Giras por el país, grabaciones y presentaciones radiales, más una participación en la competencia del Festival de la Canción de Viña del Mar en 1966, donde obtuvieron el segundo lugar interpretando A la madre de Kiko Álvarez, la salida de Ronnie Medel de la agrupación y la decisión de los integrantes que quedaron de seguir con el nombre de Los Mismo, junto a presentaciones en Brasil (1971) y Venezuela (1972), la salida de Pascual Rojas y su posterior reintegración en 1980, una serie de conciertos por seis meses en España (1977), sumado a actuaciones televisivas y teatrales y nuevamente participaciones en la competencia folclórica de Viña ‘83 y ’84 hasta su separación en 1992, marcaron acontecimientos en la carrera musical de Los Cuatro de Chile.
Entre sus discos, destacan los Homenajes Volumen I (1970) y II (1971) al poeta rancagüino Óscar Castro, La Tonada se viste de Gala (1974) y A Latinoamérica (1975), todos álbumes que cristalizan parte fundamental de la historia del neofolclor y la canción chilena.
Fuente imagen: https://nanoinsunza.wixsite.com/






